miércoles, 11 de marzo de 2009

La muerte del alma

Dicen que cuando muere el alma muere la persona a la que esta perteneció;
Hoy creo que esa frase es cierta, no se puede vivir sin alma.

(...)

Las olas

Sentado frente al mar contemplo el incesante ir y venir de las olas, una tras otra las veo morir frente mí, en un último intento por alcanzarme. Desde esta posición segura soy el espectador privilegiado de los estados cambiantes del mar, de sus calmos días de sol, de sus brisas húmedas, disfruto de los mil colores que me ofrece, durante sus temporales veo las olas furiosas y llenas de espuma, orgullosas al acercarse, arrastrándose extinguidas al lamer la arena….
Pero en ocasiones acontece que sin darnos cuenta perdemos nuestra posición en la playa, entonces el mar nos sorprende y anegados descubrimos el sabor salado que sus gotas dejan en nuestros labios, y es como si fuese por primera vez, en la piel mojada sentimos la brisa como nunca antes lo hicimos, al acariciar la arena sus granos se adhieren sin que podamos soltarlos…, pero bajo la ropa empapada sentimos frio y desamparo, y esa sensación nos confunde, es entonces cuando podemos decidir marcharnos al refugio de nuestros sentimientos, o quizás desnudarnos de todo aquello que nos sobra y avanzar nuestra posición mas allá de donde solíamos andar.
Durante demasiado tiempo estuve contemplando al mar sin dejar que sus aguas llegasen hasta mí. Hoy me siento dispuesto donde las olas pueden alcanzarme, con la esperanza que al fin la fortuna de un golpe de mar me lleve a tus aguas profundas.

Al mayor amor que sentí en mi vida.

domingo, 8 de marzo de 2009

Feriantes

- Hola Marta, ¿que tal?
Otra vez Carla, siempre le había parecido alguien superficial pero últimamente rozaba lo detestable.
-Buenos días Carla. Bien, ¿y tú?
Marta respondió intentando no ser demasiado descortés, con la esperanza de que Carla pasara de largo, pero esta ya se había situado ante ella poniendo cara de empezar lo que sería, a buen seguro, otro de sus chismorreos insoportables.
-Pues muy bien ahora que lo preguntas…
Carla inclinó un poco la cabeza y, bajando el tono, prosiguió hablando.
- ¿A que no sabes lo que me pasó ayer?…
- Pues no….
Y seguro que seguiría explicándoselo, Marta tomó aliento para aguantar la conversación con Carla.
- Te lo explicaré-. Prosiguió diciendo Carla en tono de confidencia. – Pero no se lo digas a nadie, es un secreto, ¿de acuerdo?
¿Un secreto? Viniendo de Carla seguro que la mitad de la oficina ya se habría enterado y, antes del medio día, todo el despacho estaría al corriente.
- Por supuesto Carla, ya me conoces…
Aunque solamente fuese por no ser la única en no enterarse se dispuso a escuchar la historia de Carla, luego le tocaría quedarse un rato para acabar el trabajo, pero en fin…
- Pes verás, tu conoces a Mario no? El jefe de Marketing, que está buenísimo.
- Si claro, lo conozco, aunque no demasiado….
Por lo poco que había hablado con él le parecía un poco falso, nada en concreto, pero había algo que le hacía desconfiar…, eso sí, Mario podía presumir de una imagen de lo mas actual, una sonrisa de película y, por qué no reconocerlo, muy buena planta.
- No te hagas la despistada Marta, seguro te has fijado en Mario, es el tío que está más bueno de toda la oficina, no me vas a negar que no te gusta, tiene una sonrisa increíble, y menudo trasero….
La conversación empezaba a impacientar a Marta, que hizo un intento por terminarla.
- La verdad es que tengo trabajo, quizás te llamo luego y continuamos a al a hora del café....
Pero Carla continuó, ignorando sus últimas palabras.
- Pues ayer me llamó por teléfono desde la feria de arquitectura de Bilbao y me invitó a cenar…. y luego al teatro, me dijo que ha cortado con su novia, que habían quedado que ella subiría a verlo durante el fin de semana y que se siente muy solo, si le podía acompañar…, que te parece?
- No sabía que tuviese novia…., no lo sé Carla, Mario me parece un poco..., si le acompañas sabes a lo que vas, le habrás dicho que no, supongo…
- Le he dicho que me lo tenía que pensar, que llamase mañana, para hacerle sufrir, a los hombres hay que tratarlos así, nunca hay que darles el sí a la primera, y a Mario lo tengo en el bote, desde hace tiempo, solo hay que ver las miradas que me lanza.
- No sé Carla …
- Lo que te pasa es que tienes envidia porque Mario va detrás mio. La verdad, si te arreglases un poco quizás los tíos se fijarían algo en ti, además, deberías ir de compras para actualizar ese vestuario, si quieres te acompaño un día… y por dios, pásate por la peluquería, tienes un pelo que…
En ese momento sonó el teléfono. Marta respondió.
- Secretaria del Sr. Enrique dígame?
- Si, hola soy Mario de Marketing …
- Ah! hola, dime, dime,…
Carla la miraba con cara de impaciencia. Marta, señaló el teléfono y encogió los hombros, a modo de excusa.
- Verás Marta, quizás te sorprenda, pero hace dos semanas que mi novia me ha dejado, me siento fatal,…, pues resulta que este fin de semana tenía unas entradas, para el teatro aquí en la feria, ya está todo pagado… y bueno, había pensado que quizás quisieras venir, que te parece?
Marta abrió la agenda del Sr. Enrique mientras Carla la miraba impaciente, señaló la parte correspondiente a la tarde donde un sinfín de reuniones se concatenaban una tras otra, entonces dijo:
- Imposible, lo siento, no podrá ser, lo tengo ocupadísimo, …
- ¿Seguro? Piénsalo! podríamos pasarlo bien…
Mario lanzó una última ofensiva, pero Marta le atajó a media frase.
- De verdad que no, imposible. Lo siento pero tengo que colgar…
Se despidió apresurada, al otro lado del teléfono Mario hizo lo própio, entonces lanzó una mirada de súplica a Carla.
- Carla de verdad, me encantaría seguir hablando, pero tengo mucho trabajo…
Pero en ese instante Carla, sin despedirse, había dado media vuelta y ya marchaba dirección a administración. Su vestido le quedaba ajustado, impecable, su melena rubia y lisa parecía recién salida de la peluquería, todo el conjunto entonaba perfectamente…, solo su ego quizás le viniese un poco grande. Mientras su taconeo se perdía por el pasillo, Marta tuvo tiempo de pensar en Carlos, lo bien habían estado durante ese último mes, luego se acicaló un poco el pelo y, mientras lo hacía, cayó en la cuenta de por qué aquella mañana no había tenido tiempo de arreglárselo mejor, entonces una sonrisa se dibujó en sus labios.

A todas las Martas que he conocido.

Soy...

Te ando siempre detrás, aunque no me veas al volverte, porque hoy solo cobro imagen en tu ausencia, ni tampoco puedas oírme mas que en el eco de tus propias palabras, aquellas que nunca me has dicho. Son mis esperanzas las que te preceden, perdidas a cada quiebro que das en el camino, fuera del que ellas nos pretenden. Te envuelvo, latente e invisible, siempre inmenso, en ocasiones desmerecido y ninguneado por las circunstancias, en otras en un cielo compartido. La pasión que siento nace de tu deseo y se consuma en tu placer.
Soy suma de los amores de cuantos te quisieron…, de cuantos lo harán…


A mi diva.

domingo, 1 de marzo de 2009

Mi yo contigo

En ocasiones el deseo de compartir atiende a la necesidad de sentirse completado....

La intuición me dice que vemos partes de una misma realidad interpuesta entre nosotros, tú desde donde estás, yo desde donde me encuentro, tú una cara, yo la otra.
Te busco, incesantemente intento llegar a ti atravesando la realidad que nos separa, pero sin conseguir hallarte…..Explicándote la mitad del mundo que observo daré entendimiento a aquello que has visto, en el instante que puedas mostrarme la tuya llegaré hasta ti, porque la intuición me dice que el único camino que nos acerca es aquel que andamos hacia una realidad compartida. Tu mitad que me falta es mi otra mitad. Mi mitad que no tienes es la que te ofrezco.


A todos los dispuestos a intentarlo.

domingo, 22 de febrero de 2009

Despertar en tu mirada

Quisiera despertar sintiendo a mi lado la presencia de quien tantas veces he soñado.
Permanecer en la realidad sin tiempo que existe entre tus sueños y mi vigilia, contemplar el avance de la luz sobre el paisaje de tu amanecer, ver desaparecer lentamente los perezosos restos de la noche que se te hayan quedado enredados en el cabello, asistir al entreabrir de tus ojos, retener ese instante para siempre. Quisiera tener cada día el despertar de tu mirada.

A quien inspira estas lineas

Buenos días. Siempre

Joder! Las ocho menos diez!
Carlos apuró el café en un último sorbo, sintiendo una quemazón soportable en los labios. Al recoger la chaqueta no pudo evitar lanzar una última mirada a la cama donde Marta todavía dormía.
-Carlos, no te marches todavía ….
La voz de Marta le sorprendió en el umbral de la puerta.
-Buenos días Marta, pensé que aún dormías. Tengo que irme, llego tarde.
-No te marches, dame un beso …
-No puedo, de verdad, sabes que entro a las ocho y media, me van a despedir.
-No te vas a despedir de mi? Un beso… por favor.
Imposible resistirse, no a un beso de Marta. En los últimos tres meses había pasado de ser la chica nueva de la oficina a su compañera de piso. Parecía increíble, las cosas habían ido demasiado rápido entre ellos pero, como evitarlo?, Marta era como una explosión de vida, nunca había conocido a nadie como ella y lo cierto era que, en el mes que llevaban viviendo juntos las cosas marchaban cada vez mejor, bueno…, todo menos su puntualidad en el trabajo .
-Mmmmmhhh…, Marta hemos quedado en un beso, sabes que ahora no puedo … Marta!
-Calla tonto… .
-Marta …. , Marta… .
Definitivamente llegaría de nuevo tarde al trabajo.
(…..)
Joder! las nueve menos diez, hoy me echan seguro.
-Buenos días Sr. Enrique, lamento llegar tarde, ya sabe, el tráfico…
-Otra vez tarde Carlos! Veinte minutos tarde! De verdad que va a lamentarlo, le tengo dicho que en este despacho de arquitectura la puntualidad es algo que no nos tomamos a la ligera, su actitud en este sentido últimamente es inadmisible, ya debería usted saberlo, fíjese en mi nueva secretaria, recién incorporada y todos los días se presenta a las nueve, puntual como un reloj y además es pura eficiencia, debería usted tomar nota Carlos, a ver si se le pega a usted algo!
-Yo…, lo siento.
-Sabe usted que los de la constructora vienen pasado mañana…, espero tener una solución para el acabado de la fachada en mi mesa mañana a primera hora y más le aconsejo que me satisfaga.
-Aquí tiene el proyecto, lo deje ayer sobre su mesa, a última hora.
-Déjeme ver… no está mal…., no está nada mal…, la verdad últimamente lleva usted una buena racha, si no fuese por su falta de puntualidad…, he de reconocer que sus proyectos son cada día mas imaginativos, realmente sorprendentes, no sé de dónde saca la inspiración… .
-Creo que de Marta, su nueva secretaria.
-¿Perdón?
- Nada, yo…, me esforzaré por ser más puntual.


A todos los que crean que los buenos y los malos días dependen de uno mismo.